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Pour une Constituante
"Els drets de l'home principals son el de permetre la conservació de la seva existència i la llibertat". "Les principaux droits de l'homme sont celui de pourvoir à la conservation de son existence, et la liberté" Déclaration des droits de l'homme et du citoyen proposée par Maximilien Robespierre, 24 avril 1793
Decididamente, incluso en 3D, el odio al más ilustre
portavoz del jacobinismo, les hace perder la cabeza. Anuncio enseguida que este
billete de blog será redactado exclusivamente en defensa de Maximilien Robespierre, siempre
atacado, burlado, caricaturizado, incluso dos siglos después de su muerte. Será
también una ocasión para volver a hablar de máscaras de cera, que según
algunos, blandidas por el pueblo de Paris en julio de 1789, iniciaron, de
alguna manera, la gran Revolución francesa.
¿De qué se trata? Voy a ello. Esta mañana ha sido enseñada a la
prensa un bien ridícula fotografía representando la pretendida “cara verdadera”
de Robespierre ( Cf. Imagen). El diario Le
Parisien/Aujourd’hui afirmaba con toda seguridad: “Robespierre
reencuentra su cabeza”. Nada
menos. Cada uno juzgará. El efecto es sobrecogedor y, digámoslo claramente el
resultado es repelente. Es un rostro repugnante y contrahecho, en una pose
lúgubre mirada heladora, cóctel entre Jack el Destripador y Marc Dutroux sin el
bigote … y añadamos, golpeado profundamente, bastante más de lo que numerosos
testimonios lo afirmaban de la viruela ( más preciso que la expresión "petite
vérole", que tiene otra connotación, como he leído aquí i allá),
enfermedad de piel frecuente en la época, que dejaba lesiones en el rostro de
la mayoría de los hombres empezando por Georges Danton. A la vista de esta foto,
¿quién no sentirá que un escalofrío le recorre la espalda? Ese es sin ninguna
duda el objetivo. Para hacer detestar a un hombre siempre es útil afearlo. Ello
simplifica la tarea.
Ahora, en relación a
Robespierre, no hay nada, y a mi modo de ver es precisamente ahí donde se sitúa
uno de los primeros problemas. Esta vez, no se ha trabajado con un cráneo
auténtico, si no a partir de la copia de una máscara mortuoria post-mortem.
Curioso. Esta copia de máscara se encontraría actualmente en el Muséum
d’Histoire naturelle en Aix-en-Provence. Sería obra de Anne-Marie
Grosholtz quien devendría Madame Tussauds, fundadora del celebre museo
londinense que lleva su nombre. Hasta aquí bastantes cosas creíbles. La futura
madame Tussauds estuvo presente en el
Paris revolucionario de 1789 a 1794, después de haber sido una de las
principales escultoras del « cabinet de cire » del
Doctor Curtius que en aquellos momentos gozaba de una gran éxito. Guiño a la
historia fue entrando en su gabinete de cera que el 12 julio de 1789, el pueblo
de Paris se apoderó de los bustos de Necker, y del Duque de Orléans, que
estaban allí, para desfilar a continuación blandiéndolos para reclamar el
retorno de Necker, a quien el rey Louis XVI había destituido
por su « condescendencia extrema » hacia los
Estados-Generales. LO que siguió es bien conocido. Dos días más tarde, el
pueblo tomaba la Bastilla, y a continuación el pueblo Buscaba armas para evitar
que una represión salvaje le golpease.
Anne-Marie
Grosholtz (o Marie
Grosholtz) era efectivamente la mejor empleada de Curtius,
participó en la realización de numerosos bustos y máscaras de cera, es algo
indiscutible. De todos modos, numerosos historiadores dudan sobre la
autenticidad de esta máscara post mortem ( cf. imagen) de Maximilien
Robespierre y sobre las condiciones en las que fue realizada, si se
tiene en cuenta que el diputado originario de Arras, fue ejecutado de manera
bastante precipitada, con 22 de sus camaradas, después de haber recibido un pistoletazo
en la cara que le fracturó la mandíbula, y que lo desfiguró totalmente. Algunas
horas después de su ejecución, su cuerpo fue lanzado a una fosa común sin ningún
tipo de miramientos, para que no tuviera tumba, ni el mínimo lugar de memoria, donde
sus amigos pudieran ir a recogerse. ¿ Se puede imaginar seriamente que
fuera posible, en este tumulto, realizar una máscara para fabricar estatuas de
cera ( es decir para fabricar elementos para mantener su memoria) ,
y que la pretendida máscara mortuoria atribuida a Robespierre sea
realmente la suya, cuando se piensa en la velocidad en la que se desarrollaron
aquellos acontecimientos políticos? Por razones políticas, era imprescindible
hacer desaparecer el cuerpo lo más rápidamente posible. Además, parece
establecido que en esa época se desarrollo un verdadero « business » en
torno a estas máscaras mortuorias y parece que era frecuente que algunas de
entre ellas fueron realziadas únicamente “de memoria” por sus autores. En fin es
notorio que Madame Tussauds usaba un talento real para poner en escena, de manera
particularmente expresiva y personal, los rostros que fabricaba.
Me diréis: ¿que es lo
que está en juego en todo esto? En realidad importa poco conocer el rostro
verdadero de Maximilien Robespierre. Poco importa que fuera feo o
guapo, las mejillas devoradas por la viruela o no, los ojos alegres o con
ojeras... Sus discursos y sus actos tienen una importancia bastante más
significativa para la Historia de nuestro país. Esto es lo que me fastidia más
en este asunto y ridiculiza, a mi modo de ver, toda esta iniciativa. Philippe
Froesch, el creado de este 3D declara
en el Parisien: « Cuado
he abierto los ojos de Robespierre, su mirada helaba, inquietaba. Sin duda,
este hombre daba miedo». En BFM TV, añadía : "No debía
ser simpático..", y matizando, BFM TV dirá
que se trata del “rostro del Terror”. Grotesco. Nos encontramos ante el
delito de tener la cara sucia. ¿ El artista aceptaría que se hablase de él de
ese modo? Y, evidentemente, este comentario muy personal alimenta la “leyenda negra” sobre Robespierre que le
presenta como un dictador. Con una jeta como ésta no debía ser un demócrata, se
dice quien descubre este fotografía. Este es el objetivo sin duda. Dar miedo
con Robespierre, esta vez con su cara supuesta, y después, en el mismo movimiento,
hacer detestar aún más al hombre para que se olviden definitivamente sus ideas.
Se descubre, leyendo los artículos que acompañan esta imagen, que esta cara 3D servirá
de suporte para una gira de conferencias de un médico forense, M. Philippe
Charlier que, en la línea de muchos otros charlatanes que tienen
siempre páginas abiertas en todos los magazines (Historia, Valeurs
actuelles, L'Express, Nouvel Obs, etc..), explicará doctamente quien era
« el verdadero » Robespierre a partir de una simple máscara 3D basada
por añadidura sobre un modelo original dudoso. Así, armado con este método, este
señor hablará, sin vergüenza, de un político exclusivamente en función de su
« jeta » y de sus enfermedades de piel. No sonriáis, se piensa
inmediatamente en la próstata de presidentes de la República que ha interesado
a algunos medio estos días… Se piensa también en esta nueva tendencia y
corriente histórica (tan presente en los grandes medios de comunicación) que
explica los acontecimientos de nuestro
pasado por la acción de un solo hombre, y por tanto lo único que tendría
sentido sería la psicología ( que algunos expertos nos aclaran dos siglos más
tarde). Así progresivamente se deslizan hacia una antropomorfia vulgar como
método sistemático. El nuevo axioma de estos tunos es: me río de tus ideas,
pero muéstranos tu jeta. Ejemplo: la monarquía era positiva ya que los reyes de
Francia eran buenos. El Terror, nunca explicado en su realidad, sería el
producto de un hombre medio loco que horroriza al contemplarlo. El nazismo
sería debido al “magnetismo” terrorífico de Adolf Hitler que hipnotizaba a las
masas alemanas, etc… Sobre todo, no busquéis razones económicas, culturales y
sociales para comprender los desórdenes de este mundo. Es ridículo. En función
de la cara, en la actualidad, se atribuyen sentimientos, capacidades en los
seres humanos, al final es una visión digna de los peores antropólogos racistas
del fin del siglo XIX que se impone sin que se note. Este tipo de aproximación
peligrosa marca el fin de la política y de la Historia que invitan a la
reflexión en beneficio del sensacionalismo más vulgar. Temo lo pero para el
futuro. Un hombre ante su pantalla de ordenador y sus software fabricando una
cara varios siglos después de la muerte de aquel a quien se le atribuye,
pretenderá explicarnos la Historia y el compromiso de las mujeres y de los
hombres políticos, que los historiadores que se empeñan rigurosamente a exhumar los textos y los hechos y a darles
un sentido. Esta moda de los rostros 3D es el fin del pensamiento. Recelo.
Es ahí, pues donde se
encuentra lo más escandaloso de este historieta. Más que invitar a leer y a
releer los obras y discursos de Robespierre (también para criticarlos sin
concesiones, naturalmente), más que evocar por ejemplo la aparición reciente de
excelente libro: « Robespierre, la fabrication d’un mythe » (Editions Ellipses) de Marc Belissa et Yannick
Bosc, Ambos entre los mejores especialista del tema, más que invitar a leer
los trabajos de historiadores como Guillaume Mazeau de quien
he hablado más arriba, pero también de Claude Mazauric, Michel
Biard, Jean-Clément Martin y de muchos otros (a no olvidar
el inmenso Albert Mathiez o a Albert Soboul), los medios de
comunicación hacen una amplia publicidad a este tipo de rostros 3D. Para
resistir intelectualmente, leed los libres de todos estos sabios. Si no, a la
postre, el reflejo reemplaza la reflexión, y los nostálgicos del Ancien régime pululan y dedican su tiempo a ensuciar a los grandes revolucionarios y a los grandes
patriotas sin los que nuestro país no sería el mismo.