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dijous, 22 d’agost del 2019

Karl Marx: "únicamente por medio de una revolución logrará la clase que derriba salir del cieno en que está hundida y volverse capaz de fundar la sociedad sobre nuevas bases" ( 1845)


1845
Karl Marx & Friedrich Engels
La ideología alemana
Crítica de la novísima filosofía alemana en las personas de sus representantes Feuerbach, B. Bauer y Stirner y del socialismo alemán en las de sus diferentes profetas.

Traducción al castellano de Wenceslao Roces. Primera edición en castellano : 1968 , Ediciones Pueblos Unidos (Montevideo). La paginación entre paréntesis que figura al final de cada cita se corresponde a la quinta edición en castellano: Ediciones Pueblos Unidos (Montevideo) y Ediciones Grijalbo S.A. ( Barcelona), 1974, 686 páginas.

Contexto: 

La ideología alemana constituye un paso muy importante en la elaboración de la concepción del mundo que nos proponen Marx y Engels.

En 1845 ambos autores habían dado grandes pasos adelante en el desarrollo de su concepción del mundo. Engels había publicado ya su obra “La situación de la clase obrera en Inglaterra” ( Barmen, 1845). Marx había escrito ya sus “Manuscritos de Paris” (1844).

En la primavera de 1845 Marx y Engels se encontraron en Bruselas y decidieron según Engels: “… elaborar en detalle y en las más diversas direcciones la nueva concepción que acababa de ser descubierta”. 

Unos años más tarde (1859) Marx escribió en Londres el prólogo a su “Contribución de la crítica de la economía política”.  En este prólogo Marx resume los hallazgos logrados por ambos, en la construcción de su concepción del mundo a la altura de 1845. Según él, ambos pretendían: “… desentrañar conjuntamente  el antagonismo entre nuestra concepción y la concepción ideológica de la filosofía alemana y en realidad, ajustar cuentas con nuestra conciencia filosófica anterior. Y el propósito se llevó a cabo bajo la forma de una crítica de la filosofía post-hegeliana”. 

Por diversas razones este trabajo conjunto no llegó a publicarse y el manuscrito, según cuenta Marx fue confiado a: “… la crítica roedora de los ratones, muy de buen grado, pues nuestro objetivo; esclarecer nuestras propias ideas, estaba ya conseguido”. [ Karl Marx, Prólogo de la “Contribución a la crítica de la Economía Política”, Obras escogidas de Marx y Engels en tres tomos, Moscú, Editorial Progreso, 1973, p. 519]

 “La ideología alemana” no sólo fue abandonado “ a los ratones” por Marx y Engels. Tras su muerte no fue publicado por la socialdemocracia alemana. La primera edición se produjo en Moscú en 1932 en el volumen V de la Primera Sección de la edición histórico-critica de las  Obras Completas, escritos y cartas de Marx y Engels (MEGA).

La selección de textos que se ofrece a continuación recoge solamente las referencias a la cuestión nacional y deben ser leídas, como el resto de los textos que se proponen en este dossier, como un anillo más de la cadena de desarrollo del pensamiento marxiano en relación al tema.

Edición italiana: Editori Riuniti, Roma, 1972.

“Las relaciones entre unas naciones y otras dependen de la extensión en que cada una de ellas haya desarrollado sus fuerzas productivas, la división del trabajo y el intercambio interior. Es éste un hecho generalmente reconocido. Pero, no sólo las relaciones entre una nación y otra, sino también toda la estructura interna de cada nación depende del grado de desarrollo de su producción y de su intercambio interior y exterior. Hasta dónde se han desarrollado las fuerzas productivas de una nación lo indica del modo más palpable el grado hasta el cual se ha desarrollado en ella la división del trabajo. Toda nueva fuerza productiva, cuando se trata de una simple extensión cuantitativa de fuerzas productivas ya conocidas con anterioridad ( como ocurre, por ejemplo, con la roturación de las tierras) trae como consecuencia un nuevo desarrollo de la división del trabajo.
La división del trabajo dentro de una nación se traduce, ante todo, en la separación del trabajo industrial y comercial con respecto al trabajo agrícola y, con ello, en la separación de la ciudad y del campo y en la contradicción de intereses entre una y otro.”( p. 20)

“De donde se desprende que todas las luchas que se libran dentro del Estado, la lucha entre la democracia, la aristocracia y la monarquía, la lucha por el derecho al sufragio, etc., no son sino las formas ilusorias bajo las que se ventilan las luchas reales entre las diversas clases (…). Y se desprende, asimismo, que toda clase que aspire a implantar su dominación, aunque ésta, como ocurre en el caso del proletariado, condiciones en absoluto la abolición de toda forma de la sociedad anterior y de toda dominación en general, tiene que empezar conquistando el poder político, para poder presentar su interés como el interés general, cosa a que en el primer momento se ve obligada” (p. 35)



“Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que haya de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera el estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente. Por lo demás, la masa de los simples obreros – de la fuerza de trabajo excluida en masa del capital o de cualquier satisfacción, por limitada que sea – y, por tanto, la pérdida no puramente temporal de este mismo trabajo como fuente segura de vida, presupone, a través de la competencia, el mercado mundial. Por tanto, el proletariado sólo puede existir en un plano histórico-mundial, lo mismo que el comunismo, su acción, sólo puede llegar a cobrar realidad como existencia histórico-universal. Existencia histórico-universal de los individuos, es decir, existencia de los individuos directamente vinculada a la historia universal.
La forma de intercambio condicionada por las fuerzas de producción existentes en todas las fases históricas anteriores y que, a su vez, las condiciona es la sociedad civil, que como se desprende de lo anteriormente expuesto, tiene como premisa y como fundamento la familia simple y la familia compuesta, lo que suele llamarse la tribu, y cuya naturaleza queda precisada en páginas anteriores. Ya ello revela que esta sociedad civil es el verdadero hogar y escenario de toda la historia y cuán absurda resulta la concepción histórica anterior que, haciendo caso omiso de las relaciones reales, sólo mira, con su limitación, a las acciones resonantes de los jefes y del Estado. La sociedad civil abarca todo el intercambio material de los individuos, en una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas. Abarca, toda la vida comercial e industrial de una fase y, en este sentido, trasciende de los límites del Estado y de la nación, si bien, por otra parte, tiene necesariamente que hacerse valer al exterior como nacionalidad y vista hacia el interior como Estado. El término sociedad civil apareció en el siglo XVIII, cuando las relaciones de propiedad se habían desprendido de los marcos de la comunidad antigua y medieval. La sociedad civil en cuanto tal sólo se desarrolla con la burguesía; sin embargo, la organización social se desarrolla directamente basándose en la producción y el intercambio, y que forma en todas las épocas la base del Estado y de toda supra-estructura idealista, se ha designado siempre con el mismo nombre.” (pp. 37-38)

Edición cubana, La Habana, Editorial Pueblo y Educación, 1982.

“Cuanto más vayan extendiéndose, en el curso de esta evolución, los círculos concretos que influyen los unos en los otros, cuanto más vaya viéndose el primitivo aislamiento de las diversas nacionalidades destruido por el desarrollo del modo de producción, del intercambio y de la división del trabajo que ello hace surgir por vía natural entre las diversas naciones, tanto más va la historia convirtiéndose en historia universal, y así vemos que cuando, por ejemplo, se inventa hoy una máquina en Inglaterra, son lanzados a la calle incontables obreros en la India y en China y se estremece toda la forma de existencia de estos países, lo que quiere decir que aquella invención constituye un hecho histórico-universal; y vemos también cómo el azúcar y el café demuestran en el siglo XIX su significación histórico-universal por cuanto la escasez de estos productos, provocada por el sistema continental napoleónico, incitó a los alemanes a sublevarse contra Napoleón, estableciéndose con ello la base real para las gloriosas guerras de independencia de 1813. De donde se desprende que esta transformación de la historia en historia universal no constituye, ni mucho menos, un simple hecho abstracto de la “autoconciencia”, del espíritu universal o de cualquier otro espectro metafísico, sino un hecho perfectamente material y empíricamente comprobable, del que puede ofrecernos un testimonio probatorio cualquier individuo, con sólo marchar por la calle y detenerse, comer, beber y vestirse.
Las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época; o, dicho en toros términos, la clase que ejerce el poder materialen la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritualdominante. La clase que tiene a su disposición los medios de producción material dispone con ello, el mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales concebidas como ideas; por tanto las relaciones que hacen de una determinada clase la clase dominantes son también las que confieren el papel dominante e sus ideas: los individuos que forman la clase dominante tienen también, entre otras cosas, la conciencia de ello y piensan en tono a ello; por eso, en cuanto dominan como clase y en cuanto determinan todo el ámbito de una época histórica, se comprende de suyo que lo hagan en toda su extensión y, por tanto, entre otras cosas, también como pensadores, como productores de ideas, que regulen la producción y la distribución de las ideas de su tiempo; y que sus ideas sean, por ello mismo, las ideas dominantes de su época.” (pp. 50-51)

“ La burguesía misma comienza a desarrollarse poco a poco con sus condiciones, se escinde luego, bajo la acción de la división del trabajo, en diferentes fracciones y, por último absorbe a todas las clases poseedores con que se había encontrado al nacer ( al paso que hace que la mayoría de la clase desposeída con que se encuentra y una parte de la clase poseedora anterior se desarrollen para formar una nueva clase, el proletariado), en la medida en que la propiedad anterior se convierte en capital industrial o comercial. Los diferentes individuos sólo forman una clase en cuanto se ven obligados a sostener una lucha común contra otra clase, pues por lo demás ellos mismos se enfrentan unos con otros, hostilmente, en el plano de la competencia. Y, de otra parte, la clase se sustantiva, a su vez, frente a los individuos que la forman, de tal modo que éstos se encuentran ya con sus condiciones de vida predestinadas, por así decirlo; se encuentran con que la clase les asigna su posición en la vida y, con ello, la trayectoria de su desarrollo personal; se ven absorbidos por ella. Es el mismo fenómeno que el de la absorción de los diferentes individuos por la división del trabajo, y para eliminarlo no hay otro camino que la abolición de la propiedad privada y del trabajo mismo. (pp. 60-61)

Edición portuguesa, 2004.

“La gran industria crea por doquier, en general, las mismas relaciones entre las clases de la sociedad, destruyendo con ello el carácter propio y peculiar de las distintas nacionalidades. Finalmente, mientras que la burguesía de cada nación sigue manteniendo sus intereses nacionales aparte, la gran industria ha creado una clase que en todas las naciones se mueve por el mismo interés y en la que ha quedado ya destruida toda nacionalidad; una clase que se ha desentendido realmente del todo viejo mundo y que, al mismo tiempo, se enfrenta a él. Ella hace imposible al obrero no sólo la relación con el capitalista, sino incluso la relación con el mismo trabajo.
Huelga decir que la gran industria no alcanza el mismo nivel de desarrollo en todas y cada una de las localidades del país. Sin embargo, esto no detiene el movimiento de clase del proletariado, ya que los proletarios engendrados por la gran industria se ponen a la cabeza de este movimiento y arrastran consigo a toda la masa, y puesto que los obreros eliminados por la gran industria se ven empujados por ésta a una situación de vida aun peor que la de los obreros de la gran industria misma. Y del mismo modo, los países en que se ha desarrollado una gran industria influyen sobre los países plus ou moins no industriales en la medida en que éstos se ven impulsados por el intercambio mundial a la lucha universal por la competencia. 
La competencia aísla a los individuos, no sólo a los burgueses, sino más aún a los proletarios, enfrentándoles a unos con otros, a pesar que los aglutine. De aquí que tenga que pasar largo tiempo antes de que estos individuos puedan agruparse, aparte de que para esta agrupación – si la misma no ha de ser puramente local- tiene que empezar por ofrecer la gran industria los medios necesarios, las grandes ciudades industriales y los medios de comunicación rápidos y baratos, razón por la cual sólo es posible vencer tras largas luchas a cualquier poder organizado que se enfrente a estos individuos aislados y que viven en condiciones que reproducen diariamente su aislamiento. Pedir lo contrario sería tanto como pedir que la competencia no existiera en esta determinada época histórica o que los individuos se quitaran de la cabeza aquellas relaciones sobre las que, como individuos aislados no tienen el menor control”. (pp. 69-70)

Edición uruguaya, Montevideo, Ediciones Pueblos Unidos, 1968.

"Resumiendo, obtenemos de la concepción de la historia que dejamos expuesta los siguientes resultados: 1.º En el desarrollo de las fuerzas productivas, se llega a una fase en la que surgen fuerzas productivas y medios de intercambio que, bajo las relaciones existentes, sólo pueden ser fuente de males, que no son ya tales fuerzas de producción, sino más bien fuerzas de destrucción ( maquinaria y dinero); y lo que se halla íntimamente relacionado con ello surge una clase condenada a soportar todos los inconvenientes de la sociedad sin gozar de sus ventajas, que se ve expulsada de la sociedad y obligada a colocarse en las más resuelta contraposición a todas las demás clases; una clase que forma la mayoría de todos los miembros de la sociedad y de la que nace la conciencia de que es necesaria una revolución radical, la conciencia comunista, conciencia que, naturalmente, puede llegar a formarse también entre las otras clases, al contemplar la posición en que se halla colocada ésta; 2.º que las condiciones en pueden emplearse determinadas fuerzas de producción son las condiciones de la dominación de una determinada clase en la sociedad, cuyo poder social, emanado de su riqueza, encuentra su expresión idealista- práctica en la forma de Estado imperante en cada caso, razón por la cual toda clase revolucionaria está necesariamente dirigida contra una clase, la que hasta ahora domina; 3.º que todas las anteriores revoluciones dejaron intacto el modo de actividad y sólo trataban de lograr otra distribución de esta actividad, una nueva distribución del trabajo entre las personas, al paso que la revolución comunista está dirigida contra el modo anterior de actividad, elimina el trabajo y suprime la dominación de las clases al acabar con las clases mismas, ya que esta revolución es llevada a cabo por la clase a la que la sociedad no considera como tal, no reconoce como clase y que expresa ya de por sí la disolución de todas las clases, nacionalidades, etc., dentro de la actual sociedad; y 4.º que tanto para engendrar en masa esta conciencia comunista como para llevar adelante la cosa misma, es necesaria una transformación en masa de los hombres, que sólo podrá conseguirse mediante un movimiento práctico, mediante la revolución; y que, por consiguiente, la revolución no sólo es necesaria porque la clase dominante no puede ser derrocada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de una revolución logrará la clase que derriba salir del cieno en que está hundida y volverse capaz de fundar la sociedad sobre nuevas bases. ( pp. 81-82)".

Edición española reciente. Madrid, Editorial Akal, 2014.



dimarts, 20 d’agost del 2019

La nacionalitat del treballador no és francesa, anglesa, ni alemanya, és el treball, la lliure esclavitud, el tràfic d’ell mateix.

1845
Karl Marx, manuscrit pòstum “Notes  sobre el llibre de Friedrich List ‘Sistema nacional d’Economia Política’ ”

Aquest text fou escrit per Marx 1845 y no fou publicat en vida de l’autor. El propi manuscrit està incomplet i no fou publicat fins 1971. Es tracta d’una crítica del llibre de Friedrich List Sistema nacional d’Economia Política, publicat l’any 1841. La primera traducció francesa d’aquest text es va produir als Etudes de marxologie n° 16, octubre de 1973 : « Critique de Friedrich List. Un inédit de Karl Marx ». L’extracte des del qual es tradueix aquí al català prové del tom III de les Œuvres de Karl Marx publicades a la Bibliothèque de la Pléiade, « Philosophie », 1982, pages 1418 à 1451 (« A propos du Système national de l’économie politique de Friedrich List », traduction de Maximilien Rubel et Yvonne Broutin) [1]

Caricatura alemanya posterior al tancament de la Rheinische Zeitung de 1843, que mostrava a Karl Marx com Prometeu, lligat a una impremta mentre l’àguila imperial de la censura prussiana li devora el fetge.
“El burgès diu: nacionalment, la teoria dels valors d'intercanvi conservarà naturalment tota la seva vigència; la majoria de la nació seguirà sent un mer “valor de canvi”, una “mercaderia”, una mercaderia que ha de buscar un comprador, una mercaderia que no es venuda, sinó que es ven ella mateixa. Ningú de vosaltres,  proletaris, i fins i tot entre nosaltres, ens considerem uns valors d’intercanvi i la llei del tràfic universal continua vigent. Però respecte a les altres nacions, hem de suspendre la llei. Com a nació, no ens podem vendre a d’altres nacions. Atès que la majoria de les nacions es lliuren a les lleis del comerç, "sense preocupar-se" de les "condicions polítiques de les nacions", aquesta proposició no té cap altre significat que aquest: nosaltres, els burgesos alemanys, no volem ser explotats pels burgesos anglesos com vosaltres, els proletaris alemanys, sou explotats per nosaltres, ni com nosaltres ens explotem mútuament. No volem posar-nos a mercè d’aquestes mateixes lleis dels valors d’intercanvi a les quals us lliurem. No volem reconèixer a l’exterior les lleis econòmiques que reconeixem a l’interior.
Què preten el filistí alemany? A l’interior vol ser burgès, explotador, però es nega a ser explotat a l’ exterior. En relació amb l'exterior, es posa amb orgull com a "nació" i diu: no em sotmeto a les lleis de la competència, això és contrari a la meva dignitat nacional; com a nació, estic per sobre del trànsit sòrdid.
La nacionalitat del treballador no és francesa, anglesa, ni alemanya, ella és el treball, la lliure esclavitud, el tràfic d’ell mateix. El seu govern no és francès, anglès, alemany, és el capital. L’aire que respira a casa no és el francès, l’anglès, l’alemany, és l’aire de les fàbriques. El sòl que li pertany no és sòl francès, anglès, alemany, està a pocs metres sota terra.
A l'interior, els diners són la pàtria de l'industrial. I el filisteu alemany vol que les lleis de la competència, del valor d’intercanvi, del comerç, perdin el seu poder davant les fronteres del seu país? Vol acceptar el poder de la societat burgesa només en la mesura que sigui del seu interès, de l’interès de la seva classe? No vol sacrificar-se a un poder al qual vol sacrificar els altres, i se sacrifica ell mateix en el propi país? Vol mostrar-se i ser tractat fora com un ésser diferent del que ell és i es fa a l’interior? Vol mantenir la causa i eliminar-ne una de les conseqüències?

El jove Marx.
Li demostrarem que el tràfic d’un mateix a l’interior condueix necessàriament el tràfic cap a l’exterior; que no es pot evitar que la competència, que per si mateixa és la seva força, no esdevingui la seva debilitat a l’estranger; que l’estat al qual ell sotmet a la societat burgesa no el pot preservar fora de l’acció de la societat burgesa.
Individualment, el burgés lluita contra els altres, però com a classe, els burgesos tenen un interès comú, i aquesta solidaritat, que veiem cap al seu interior contra el proletariat, a l’exterior es gira contra els burgesos del altres nacions. Això és el que el burgès anomena la seva  nacionalitat. [...]
La tirania industrial que exerceix Anglaterra a tot el món és el domini de la indústria al món. Anglaterra ens domina perquè la indústria ens domina. No podem alliberar-nos d’Anglaterra sense alliberar-nos de la indústria a l’interior. No podem eliminar el seu domini i la seva competència si no és superant la competència dins de les nostres fronteres. Anglaterra exerceix el poder sobre nosaltres, perquè hem erigit la indústria del poder per sobre de nosaltres. [...]


La Rheinische Zeitung (Gazeta Renana) va ser un diari alemany del segle XIX, que es va publicar entre gener de 1842 i  el març de 1843 en que va ser tancat per  la censura estatal prussiana. Marx n' era un dels principals redactors.
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diumenge, 18 d’agost del 2019

Friedrich Engels: La festa de les nacions a Londres (1845)


Decret de 21 de setembre de 1792 la Convención Nacional decretant l'abolició de la monarquia. El text es breu : "La convenció nacional decreta per unanimidad que la monarquia es abolida a França"

Friedrich Engels.
La festa de les nacions a Londres (1845)
( En ocasió de la celebració de la República Francesa, el 22 de setembre de 1792)  


 Context: 
Aquest text d’Engels fou escrit a finals de 1845, i publicat l’any 1846 a la "Rheinische Jahrbücher zur Gesellschaftlichen Reform", Tom II, pp. 1-19. 
Explica als lectors alemanys i valora una festa de confraternització entre les nacions organitzada per sectors cartistes, jacobins i comunistes de diverses nacionalitats celebrada a Londres el 22 de setembre de 1845. L’objectiu de la festa era commemorar l’aniversari de la proclamació de la primera república francesa (22 de setembre de 1792). Però sobretot era la confraternització entre els diversos grups obreros, republicans, cartistes i comunistes existents en diversos països.

Els sis punts de la "Carta del Poble" (1839)

En el seu text, Engels també es refereix a una festa similar celebrada l’any anterior el dia 10 d’agost de 1844. Com se sap el 10 d’agost de 1792 les seccions del  poble parisenc unides amb els federats marsellesos enderrocaren la monarquia borbònica. La celebraria d'aquestes commemoracions mostra els fils de continuïtat entre el jacobinisme i el nou moviment obrer sorgit a Anglaterra durant els any 30 i 40 del segle XIX. El propi text d' Engels n'és una mostra d'aquesta continuïtat.

George Julian Harney (1817-1897), fou l'orador principal de la Festa de les Nacions celebrada a Londres el 22 de setembre de 1845. Harney era  co-director del diari Northern Star, òrgan del moviment cartista. D'ell afirma Engels: "Harney té total claredat sobre la finalitat del moviment europeu i està completament a l'alçada dels principis... Seu és el mèrit principal de l'organització d'aquesta festa cosmopolita; no ha estalviat esforços per a reunir les diferents nacionalitat, eliminar malentesos i superar diferències personals".

The Northern Star and Leeds General Advertiser, periòdic popular de gran tiratge,  es publicà  entre 1837 i 1852. Engels dirà: " El Northern Star és l'organ del cartisme, funds per O'Connor l'any 1837, el qual... s'ha convertit, en tots els aspectes en un dels millors periòdics d'Europa".

Cal remarcar que cinquanta anys després de la proclamació de la primera república francesa,  els creadors del nou moviment obrer (demòcrates, republicans, comunistes i cartistes i, entre ells, Engels) seguissin considerant aquells esdeveniments com a element fundador del seu moviment. Estem davant d’ un text clau que permet comprendre l’estreta relació existent entre la memoria de la Revolució francesa i del jacobinisme i els moviments obrers anglès i francèsdel moment. En ell, Engels  repetirà per dos cops la idea seguent: “la democràcia d’avui és el comunisme”. Cal remarcar l'esforç que feia el moviment obrer, democràtic i republicà per a construir un moviment que Engels denominarà cosmopolita, és a dir internacionalista, a partir de la confraternització de les diverses nacionalitats. Concretament, a aquesta festa segons Engels hi assistiren anglesos, francesos, alemanys, italians, espanyols, polacs, suïssos, hongaresos i turcs.

Aquí tant sols es publiquen els paràgrafs que fan referència a la qüestió nacional.

La traducció al català i aquesta nota de presentació és de Joan Tafalla. S'ha partit de la traducció de l'alemany al castellà deguda a León Mames. És un text que mereix la pena de ser llegit sencer. Es pot trobar OME 6, 1978 pp. 562-576. Properament publicaré la traducció al català del conjunt del text.

La festa de les nacions a Londres

( En ocasió de la celebració de la República Francesa, el 22 de setembre de 1792) 

“[...] Calma, estimada Alemanya. Les nacions y la República Francesa ens importen moltíssim.
La confraternització de les nacions, tal com actualment la porta a terme, arreu, el partit proletari extrem front a l’antic i primitiu egoisme nacional i el cosmopolitisme hipòcrita y privadament egoista de la llibertat de comerç, val més que totes les teories alemanyes sobre el socialisme veritable.
La confraternització de les nacions sota la bandera de la democràcia moderna, tal com va emanar de la Revolució Francesa y es va desenvolupar en el comunisme francès y el cartisme anglès, demostra que les masses i els seus representants saben millor com estan les coses que la teoria alemanya.
Un altre periòdic publicat per Georg Julian Harney, en concret el número de 9 de novembre de 1850 de The Red Republican.  Es por constatar que el periòdic dona la noticia de la publicació del Manifest del partit comunista alemany. També es pot llegir el lema del periòdic: Igualtat, Llibertat, Fraternitat, així com l'emblema: Un barret frigi, sobre una pica i sobre el feix de la unitat republicana. 
[...]
No estem parlant del moviment antinacional que ara es desenvolupa en el món, sinó de la supressió de les nacionalitats que es porta a terme en la nostra ment per mitjà del pensament pur, amb ajuda de la fantasia, a manca de fets. No parlem de la democràcia real, a quins braços corre tota Europa, i que es una democràcia molt especial, diferent a totes les democràcies anteriors, sinó d’una democràcia totalment diferent, que constitueix el terme mitjà  de la democràcia grega, romana, nord-americana i francesa, en suma, estem parlant del concepte de democràcia. No parlem de les coses que pertanyen al segle XIX i que són dolentes i peribles, sinó de les categories que són eternes i que existeixen “abans d’existir les muntanyes”. En suma, que no estem parlant d’allò que es tracta, sinó de quelcom totalment diferent.

Gravat de la premsa de l'apoca representant el miting cartista de 10 d'abril de 1848 a Kennington Common. 
Per a resumir la qüestió: quan avui en dia es parla de democràcia, de confraternització de les nacions entre inglesos i francesos, i entre aquells i els alemanys que participen en el moviment pràctic, que no són teòrics, no s’ha de pensar en absolut solament en lo polític. Aquesta classe de fantasies solament existeixen ja entre els teòrics alemanys i alguns pocs estrangers, que no conten. En la realitat, aquestes paraules tenen ara un sentit social, en el qual es resol la seva significació política. La revolució ja era totalment diferent que la lluita per tal o qual forma d’estat, com encara es bastant freqüent que s’imagini a Alemanya. La vinculació de la major part de les insurreccions d’aquella època amb una escassedat de subsistències, la significació que té, ja a partir de 1789, l’aprovisionament de la capital i la distribució de les reserves, el màximum, les lleis contra l’acaparament dels aliments, el crit de batalla dels exèrcits revolucionaris – « Guerre aux palais, paix aux chaumières »- (1) el testimoni de la  Carmangnole, segons la qual el republicà, a més de du fer (2) du cœur (3) també ha de tenir du pain (4),i d’altres cent trets externs demostren ja, al marge d’una investigació més exacta dels fets, fins on la democràcia de llavors era quelcom totalment diferent a una organització merament política. 
[…] 
L'irlandès James Bronterre O’Brien (1804 o 1805-1864) líder radical del cartisme, era seguidor de les idees de Babeuf i de Robespierre.
"En darrer lloc, avui en dia a confraternització de les nacions tanmateix te un significat va més enllà del purament social. Les quimeres de la república europea, de la pau eterna sota una organització política, han arribat a ser tant ridicules com les frases  sobre la unificació dels pobles sota l’ègida de la llibertat general del comerç : i mentre d’aquesta manera queden fora de curs tots els sentimentalismes quimèrics d’aquest estil, els proletaris de totes les nacions, sense fer gaires escarafalls, ja comencen a confraternitzar de veres sota l’estandard de la democràcia comunista. Els proletaris també son els únics que poden fer-ho realment ; doncs la burgesia te els seus interessos particulars a tots els països, i donat que els seus interessos son lo suprem, mai podrà trascendir la nacionalitat ; i aquests pocs teòrics, amb tots els seus bells « principis », no aconsegueixen res, donat que deixen tranquilament en peu aquests interessos contradictoris – com, d’altra banda, fan amb tot lo establert- i tan sols poden fer frases. En canvi els proletaris tenen davant seu, a tots els països, un e idèntic  interès, un e idèntic enemic, una e idèntica lluita; en la seva major part, i de manera natural els proletaris estan desposseïts de prejudicis nacionals, i tota la seva formació i el seus moviments son essencialment humanitaris, anti-nacionals. Només els proletaris poden eliminar la nacionalitat, tant sols el proletaritat pot fer confraternitzar les diverses nacions.” [...] (5) 
Miting cartista de 10 d'abril de 1848 a Kensington Common. Fotografia d'època. 
Més endavant, Engels tot parlant de la festa realitzada a Londres el 10 d’agost de l’any anterior (1844) en commemoració de l’enderrocament de la monarquia a França, de la constitució de 1793 i de la fundació de l’associació democràtica per part de “la fracció més radical del partit anglès del moviment de 1838/39”, afirma: “Ja en aquesta data del deu d’agost s’expressaren principis tant comunistes com cosmopolites”;(6) a més de la igualtat política s’exigí la igualtat social, i es va rebre amb molt entusiasme un brindis pels demòcrates de totes les nacions”.





(1) En francès a l’original: “Guerra als palaus, pau a les cabanes”.
(2) En francès a l’original: ferro, és a dir armes.
(3) En francès a l’original: valor, coratge.
(4)En francès a l’original: pa, subsistències.
(5) Michael Löwy tradueix la mateixa frase al francés a partir de l’edició alemanya (RDA) de 1962: “ Les prolétaires ont dans tous les pays un seul et même intérêt, un seul et même ennemi, un seul et même combat : dans leur masse les prolétaires sont dejà par leur propre nature dépourvus de préjugés nationaux ; et toute le formation culturelle [Bildung] et leur mouvement et leur mouvement sont essentiellement humanistes [humanitarish], antinationaux. Seuls les prolétaires peuvent abolir la nationalité, seul le prolétariat en réveil peut conduire à la fraternisation des diverses nations ». [Werke, Dietz Verlag, Berlin, 1962, p. 614]. Existeixen matisos evidents entre ambdues traduccions.
(6) Així, en aquest mateix text constatem dos usos diversos de la paraula cosmopolitisme: el primer ús suggereix l’existència d’un “cosmopolitisme hipòcrita y privadament egoista de la llibertat de comerç”. El segon ús correspondria a l’usat en la nota dels editors de l’edició de les obres en alemany publicades a la RDA i que el traductor de OME 6 fa constar a peu de plana (566): “La parula ‘cosmopolita’ s’ha d’entendre aquí com a la plana 568, en el sentit de ‘lliure de restriccions i pre-judicis nacionals’ ”.