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diumenge, 10 de maig del 2020

¿TIENEN PATRIA, LOS OBREROS?

Cracovia
Se suele citar la frase del Manifiesto del Partido comunista (1848) que dice: “Los obreros no tienen patria”,[1] como si resumiera el pensamiento de Marx respecto del hecho nacional. 

Sin embargo, esta frase no es una desiderata predicada “… tal o cual reformador del mundo”[2] sobre un “deber ser” de la clase obrera. Por el contrario para Marx i Engels, “Los postulados teóricos del comunismo… solo son expresiones generales de los hechos reales de la lucha de clases existente, de un movimiento histórico que transcurre ante nuestros ojos”.

Así pues, la afirmación del Manifiesto Comunista: “los obreros no tienen patria” no hace más que describir una situación de hecho: la expropiación, la alienación sufrida por el proletariado que era y es excluido de la ciudadanía, que es un ilota, un meteco o, peor, un esclavo en la polis. 

Cabe recordar aquí que en el contexto de la democracia revolucionaria de 1848, en la estela de la Gran Revolución francesa, se entendía la patria como el conjunto de los ciudadanos libres e iguales. Ni un territorio ni una raza. Nada que ver con la patria nacionalista y mucho menos fascista.


Para interpretar el sentido de la frase basta leer el párrafo donde se inscribe:

“También se ha reprochado a los comunistas que querían abolir la patria, la nacionalidad. 
Los obreros no tienen patria. No es posible quitarles lo que no tienen. Puesto que el proletariado aún debe conquistar en primer término, la hegemonía política, elevarse a clase nacional, constituirse a sí mismo en cuanto nación, aún es nacional, aunque de ninguna manera en el sentido que le da burguesía.
Las segregaciones y contradicciones nacionales de los pueblos desaparecen cada vez más ya con el propio desarrollo de la burguesía, con la libertad de comercio, con el mercado mundial, la uniformidad de la producción industrial y las condiciones de vida correspondientes a ellos.
La hegemonía del proletariado las hará desaparecer aún más. La acción unificada, al menos en los países civilizados, es una de las condiciones primordiales de su liberación. En la misma medida que se deroga la explotación de un individuo por otro, se deroga la explotación de una nación por otra. 
Con la desaparición de las contradicciones de las clases en el seno interno de la nación, desaparecerá la posición hostil de las naciones entre sí”.[3]

Quien cite a Marx como argumento de autoridad debería hacerlo mediante: “… un trabajo filológico minucioso y realizado con el máximo escrúpulo de exactitud, de honradez científica, de lealtad intelectual, de ausencia de todo pre-juicio y apriorismo o toma de partido”, como pedía Gramsci.[4]

Citar la frase "Los obreros no tienen patria" arrancada de su contexto es mentir. Una mentira que se hacer normalmente en pro de un nacionalismo de estado,  negador de las naciones oprimidas. Un nacionalismo de estado opresor que, sin embargo se disfraza de cosmopolitismo o de supuesto internacionalismo.


La dialéctica clase-nación aplicada al caso de Polonia, en 1848.

Retrato de Marx en el bistrot La Maison du Cygne, en Bruselas.
Hoy quiero añadir otro elemento de prueba a esta cuestión de la relación entre la clase obrera de la nación. El 22 de febrero de 1848 la Sociedad Democrática de Bruselas celebró un mitin en ocasión del segundo aniversario del levantamiento de Cracovia de 1846. Eran los días en que Marx acababa de redactar el Manifiesto Comunista que habían concebido él y Engels. Hubo diversos discursos entre ellos, uno de Marx y otro de Engels. 

Éste último dijo: 

“¡Comparen ustedes 1830 con 1846, comparen ustedes Varsovia con Cracovia! En 1830 la clase dominante de Polonia era tan egoísta, limitada y cobarde con la corporación legislativa, como dispuesta, entusiasta y valiente en el campo de batalla. (…) Digámoslo francamente: el levantamiento de 1830 no fue ni una revolución nacional (ya que excluyó a las tres cuartas partes de Polonia), ni una revolución social o política; en nada modificó la situación interna del pueblo; se trató de una revolución conservadora”. 

Engels decía, sin embargo, que en el seno de dicha revolución conservadora hubo un sector democrático, encabezado por Lelewel que : “… pretendía convertir la causa nacional en la causa de la libertad, quería identificar los intereses de todos los pueblos con los del pueblo polaco”. Pero la aristocracia rechazó los planteamientos de Lelewel y ello originó la derrota de 1830. 

Cuando la aristocracia dirige la lucha nacional, ésta es derrotada. Pero no todo el movimiento de liberación nacional era una masa reaccionaria. En su seno puede surgir, como surgió en Polonia un sector democrático, que plantee la cuestión del campesinado y que de al movimiento de liberación nacional un carácter internacionalista. En este caso, el sector encabezado por Lewelel.

En cambio, en 1846, en Cracovia: “… la gente ya no tenía mucho que perder. Allí no hubo aristócratas; allí, cada paso que se emprendía, llevaba el sello de esa audacia democrática – casi diría proletaria- que no tiene nada que perder salvo su miseria y, sí toda una patria, todo un mundo por ganar. No hubo allí vacilaciones ni reparos; se atacó al mismo tiempo a las tres potencias; se proclamó la libertad de los campesinos, la reforma agraria, la emancipación de los judíos, sin preocuparse siquiera por un instante si con ello podían lesionarse tales o cuales intereses aristocráticos.”[6]

Sin duda Marx i Engels tenían en la cabeza el caso de Cracovia cuando escribían en el Manifiesto : “Puesto que el proletariado aún debe conquistar en primer término, la hegemonía política, elevarse a clase nacional, constituirse a sí mismo en cuanto nación, aún es nacional, aunque de ninguna manera en el sentido que le da burguesía”.[7]

Engels explicaba como, por mor de esa diferencia de clase, la lucha de los polacos se había  transformado en la lucha de todos los demócratas europeos: “ Si, señores míos, gracias al Levantamiento de Cracovia, la causa originalmente nacional de Polonia se ha convertido en la causa de todos los pueblos, la cuestión originaria de la simpatía se ha convertido en una cuestión que interesa a todos los demócratas. Hasta 1846 debíamos vengar un crimen; a partir de ahora debemos prestar apoyo a nuestros aliados, y obraremos en consecuencia… la alianza de ambos países no es solamente, en modo alguno, un hermoso sueño, una seductora ilusión; no señores, es una necesidad inexcusable, que emana de los intereses comunes de ambas naciones y que se ha convertido en una necesidad en virtud de la revolución de Cracovia.”

Hermosa constatación de cómo, para Marx y Engels, la existencia de un movimiento de liberación nacional de una nación oprimida es la condición de la verdadera solidaridad internacionalista. 

Teniendo en cuenta lo dicho, no es difícil entender que el apartado IV del Manifiesto del Partido Comunista dedicado a la Posición de los comunistas frente a los diversos partidos opositores, escrito a finales de 1847 e inicios de 1848, afirme: “Entre los polacos, los comunistas apoyan al partido que establece la revolución agraria como condición de la liberación nacional, el mismo que suscitó la insurrección de Cracovia de 1846”.[8]

Imagen de la insurrección de la república libre de Cracovia (1846)
De una lectura atenta y avisada tanto del Manifiesto del Partido Comunista, como de los discursos de Marx y de Engels en defensa de la liberación nacional de Polonia, se desprende como mienten aquellos supuestos cosmopolitas o internacionalistas abstractos, que disfrazan su nacionalismo de estado mutilando un párrafo y aislando de su contexto la frase del Manifiesto Comunista "los obreros no tienen patria".


[1] Carlos Marx y Federico Engels, Manifiesto del Partido Comunista in Obras de Marx y Engels (OME) nº 9, Barcelona-Buenos Aires-México, Crítica-Grupo Editorial Grijalbo, 1978, pp. 154-155. 
[2] Carlos Marx y Federico Engels, Manifiesto…, ob.cit., p. 150.
[3] Carlos Marx y Federico Engels, Manifiesto, ob.cit., pp. 154-155.
[4] Antonio Gramsci, Cuadernos de la Cárcel,  Cuaderno 16 (XXII), 1933.1934, Puebla, Editorial Era,  1999,  p. 284.
[6] Federico Engels, Discurso pronunciado en la celebración recordatoria en Bruselas, celebrada el 22 febrero 1848 en ocasión del segundo aniversario del levantamiento de Cracovia de 1846, in OME 9, ob. cit., pp. 203-206. 
[7] Carlos Marx y Federico Engels, Manifiesto …, loc.cit.
[8] Marx Engels, Manifiesto… ob. cit., p. 168.

dimarts, 21 de gener del 2020

Petita activitat gramsciana.

Demà dimecres, a les 10h 30m presentaré el llibre d'Antonio Gramsci
"Qui vol el fi, vol els mitjans" ( versió catalana) 

o, 
"Allí donde la voluntad quiera y como la voluntad desee". (versió castellana).


Alguns de vosaltres ja sabeu que es tracta d' una antologia d'escrits polítics de Gramsci sobre la revolució russa escrits entre 1917 i 1926.

La presentació tindrà lloc al seminari de pensament polític que dirigeix l'amic Bernat Castany a l'Ateneu de Barcelona. Els assistents han comprat 13 exemplars de la versió catalana i 5 de la versió castellana. Per altres dues experiències anteriors els assistents a aquest seminari solen venir a les presentacions amb els llibres llegits i les seves preguntes solen ser ben esmolades.



dimecres, 1 de gener del 2020

Putin i Lenin

 O el debat entre federalisme i unió lliure dels pobles i dret d’autodeterminació.

Durant unes jornades celebrades a Barcelona els dies 7 i 27 de novembre de l’any 2017 sota el lema La revolució russa de 1917 i l’Estat, vaig presentar una ponència que duia per títol Els bolxevics i la de-construcció de l’imperi tsarista (Esbós). Es pot trobar en un llibre quina edició vaig coordinar: La revolución rusa de 1917 y el Estado. Del Consejo de Comisarios del pueblo a la NEP (1917-1921).

En aquella ponència vaig intentar mostrar el debat sobre la qüestió nacional que va travessar els bolxevics en els inicis del nou estat. En concret la polèmica i la lluita entre federalisme entès  com a simple des-centralització defensat per Stalin  i la concepció de la unió lliure i voluntària dels pobles i el dret d’autodeterminació dels pobles defensada Lenin. 

A la meva ponència també vaig tractar de posar de relleu la continuïtat del vell nacionalisme panrus  dins dels sectors del partit bolxevic, que després de la mort de Lenin varen prevaldre dins del PCUS. Una ideologia que Lenin anomenava xovinisme rus i que mostrava i mostra unes continuïtats històriques, culturals i fins i tot ideològiques que travessen els segles i superen revolucions i contra-revolucions. Avui, aquestes posicions estan representades en la teoria per les elaboracions geo-polítiques d’Alexander Durgin i, en la pràctica de Rússia com a gran potència per Vladimir Putin i el seu partit.

Trobo a la xarxa un vídeo de Vladimir Putin en el que es fa una duríssima crítica de les posicions de Lenin entorn a la autodeterminació i a la unió lliure dels pobles. En la qüestió del lloc geo-polític de Rússia i del seu espai imperial Putin mostra una continuïtat amb la ideologia imperialista del tsarisme i, d’alguna manera es mostra d’acord amb la posició de Stalin. Pots veure el vídeo a continuació:


Trobo ben curiós que aquest vídeo rebi la difusió i l’acord d’alguns auto-anomenats comunistes que en aquest tema ( i potser en d’altres ) son més seguidors de les teories d’ Alexander Durguin que de Lenin. Son companys que combreguen més amb les tesis del nacionalisme més imperialista que amb les tesis de Lenin. Al nostre país tenim l’exemple de Santiago Posteguillo que arriba a identifica l’imperi espanyol amb la Unió Soviètica. És aquella corrent que om coneix com a roig-pardisme. Altres companys comunistes no arriben a aquest grau d’incoherència però el voregen. Podem mencionar entre ells als companys de Izquierda en Positivo, de la Asamblea Social de la Izquierda de Catalunya o de la revista Crónica Popular. 

En la meva ponència feia referència a aquesta crítica de Putin i Lenin i a aquestes llargues continuïtats. A continuació transcric els paràgrafs inicials i finals de la meva ponència en els que se'n fa referència. Qui la vulgui llegir la ponència sencera haurà de comprar el llibre.

Extractes de la ponència Els bolxevics i la de-construcció de l’imperi tsarista (Esbós).

“ Proemi: Putin, Zuiganov, Lenin, i la qüestió nacional.

El 25 d'octubre de 2016, durant un discurs pronunciat a Stàvropol davant membres de el moviment Front Popular Panrus Vladímir Putin va acusar Lenin de "col·locar" una bomba de temps al traçar fronteres administratives que dividien als pobles". Quatre dies abans, coincidint amb el 92 aniversari de la mort del dirigent bolxevic va afirmar que moltes de les idees de Lenin "... com la de dotar les regions d'autonomia, van col·locar una bomba atòmica sota l'edifici de l'estat anomenat Rússia, que més tard va explotar. Nosaltres no necessitàvem una revolució global".[1]

Guenadi Ziugànov no pensa de manera molt diferent. Segons ell: "Em sembla que Lenin va ser sotmès a una forta pressió i influència per part de la forces que odien a Rússia". Podem deduir d'aquestes paraules del secretari general de l'PCFR que Lenin no va saber resistir a aquestes forces.[2]
La llarga continuïtat d'un imperialisme rus a través de la transformació de l'estat que fins a 1917 es va anomenar Rússia, que després de la revolució es va anomenar URSS i que ara torna a dir-Rússia és un tema massa complex per ser abordat en l'espai disponible. Però m'ha semblat útil i significatiu esmentar de quina manera tracta el poder actual de Rússia l'herència bolxevic.[3]
El present text pretén acostar-se a les posicions de Lenin i dels bolxevics respecte a la realitat nacional de la Rússia tsarista i a les propostes concretes de solució que van esbossar entre els anys 1917-1924. El lector podrà dictaminar si aquestes idees van resultar ser "una bomba atòmica sota l'edifici de l'estat anomenat Rússia".
  
La ponència acabava d'aquesta manera:

[...] "Lenin va morir el 21 de gener de 1924. Deu dies més tard es va adoptar el següent: 

"Acord de formació de la unió de repúbliques socialistes soviètiques

La República Socialista Federativa Soviètica de Rússia (RSFSR), la República Socialista Soviètica d'Ucraïna (RSSU), la República Socialista Soviètica de Bielorússia (RSSB) i la República Socialista Federativa Soviètica de Trans-Caucàssia (RSFST), composta per la República Socialista Soviètica de l'Azerbaidjan , la República Socialista Soviètica de Geòrgia i la República Socialista Soviètica d'Armènia, s'uneixen per formar un Estat federal: la Unió de Repúbliques Socialistes Soviètiques (URSS) ".
En el seu article 4 es garantia: "Cadascuna de les repúbliques federades té el dret garantit de sortir lliurement de la Unió".
L'objectiu de la Unió de Repúbliques Socialistes Soviètiques era constituir una unió de pobles que progressivament els fusionés a través d'una ciutadania única que s'instituïa en el seu article 7: "Per a tots els ciutadans de les repúbliques federades s'institueix una ciutadania única de la Unió ". Però aquesta ciutadania era alguna cosa més que una dada jurídica: era un objectiu polític. El territori de la URSS no es definia clarament i es deixava als acords entre altres repúbliques socialistes soviètiques. La constitució contenia l'objectiu del "lliure desenvolupament nacional dels pobles".
Lenin havia guanyat la seva última batalla encara després de mort. Però el xovinisme gran rus va ser l'administrador d'aquesta herència. Les conseqüències es van pagar setanta anys més tard.
Mira Milovesich defensa en el seu recent llibre que el fet que els idiomes es fessin cooficials amb el rus i la delimitació de fronteres territorials de repúbliques amb criteris ètnics i lingüístics va contribuir a crear nacions entre pobles que no havien arribat a cap manera a el capitalisme.[4] És la mateixa opinió que sostenia Stalin i que actualment sosté Putin.
Finalment anotem també sense poder-lo desenvolupar que davant la impossibilitat d'aplicar el principi territorial de manera mecànica i en tots els casos, hi va haver de recórrer encara que fos a mitges i de forma vergonyant a criteris com la tan criticada d'autonomia nacional d'Otto Bauer. La vida és molt més rica que qualsevol teoria.

“¿L'estructura nacional de l'URSS una bomba de temps?

He començat aquest text recordant que tant per a Putin, com per Guenady Ziugànov l'estructura nacional que va sorgir de la Constitució de l'URSS de 1924 era una bomba de rellotgeria o pitjor, una bomba atòmica. Cap d'ells parla del que hagués estat el contrari: l'anul·lació de les nacions "al·lògenes", la russificació forçada, la creació d'una república "federal" russa encara més centralitzada. Per a tots dos, l'onada d'independències d'inicis dels noranta del segle passat va ser la causa de la caiguda de l'URSS.
No ho veu igual Moshe Lewin: "Alguns autors consideren que la causa principal de l'enfonsament de el règim soviètic va ser l'opció per la independència presa per les "grans" nacionalitats; una opció que va jugar un cert paper en la descomposició ... Es pot afirmar raonablement que la sortida de les nacionalitats va ser el tret de gràcia donat al govern de Gorbatxov, però no va ser la causa de l'enfonsament. Va ser al revés, el declivi i de fet l'enfonsament de el règim del que els va proporcionar l'ocasió de sortir de la Unió. No va ser el problema rus com a tal ni els fruits enverinats de les repúbliques de Lenin.
No hi ha cap dubte que la "herència de Lenin" i la seva inscripció duradora en l'estructura de l'URSS van mantenir i reforçar la vitalitat de les nacionalitats i dels nacionalismes, però els mals de la burocràcia versió soviètica es van propagar a tot arreu independentment de els problemes nacionals específics."[5]


[1] La Vanguardia, 26 de octubre de 2016: http://www.lavanguardia.com/internacional/20160126/301665785340/putin-contra-lenin-destruyo-urss.html[2] Guenadi Ziuganov, en el seu fulletó Soc rus de cor i per la sang, citat per Moshe Lewin a: Nationalisme de notre temps, dins de Russie/URSS/Russie (1917-1991), Paris, Syllepse, 2017, p. 213. [3] Una reflexió competent al respecto es pot trobar a: Moshe Lewin, Nationalisme de notre temps: le cas de Russie, ob.cit. pp. 205-239. [4] Mira Milosevich, Breve historia de la revolución rusa, Madrid, Galaxia Gutemberg, 2017.[5] Moshe Lewin,  Nationalisme de notre temps,  in Russie/URSS/Russie (1917-1991), Paris, Page 2/ SYllepse, 2017.